La diabetes mellitus y los trastornos metabólicos relacionados se están convirtiendo en uno de los desafíos más graves que enfrenta la medicina moderna. Sin embargo, no toda la resistencia a la insulina es una enfermedad y debe tratarse. El Prof. Dr. Mitko Mitkov, jefe de la Clínica de Medicina Interna del Departamento de Endocrinología del Hospital Universitario "Pulmed" de Plovdiv, explica al periódico "24 Chasa" las causas, los grupos de riesgo y las posibilidades de prevención.
El Prof. Dr. Mitkov es especialista en endocrinología y medicina interna con más de 30 años de experiencia clínica en el diagnóstico y tratamiento de diabetes mellitus, enfermedades tiroideas, trastornos hipofisarios y suprarrenales, problemas reproductivos, así como trastornos hormonales y metabólicos. Es profesor titular del Departamento de Endocrinología de la Universidad Médica de Plovdiv desde hace muchos años. En 2023, recibió el prestigioso premio "Médico del Año" de la Unión Médica Búlgara por su larga trayectoria y su contribución al desarrollo de la especialidad de Endocrinología y Enfermedades Metabólicas. También es miembro de la Liga de Médicos de Confianza de los Búlgaros, iniciativa del periódico "24 Chasa".
Diabetes: una pandemia silenciosa
Según el profesor Mitkov, la naturaleza pandémica de la diabetes mellitus y la prediabetes se ha debatido durante años, pero alertar no es suficiente. Los datos muestran que el número de pacientes con diabetes diagnosticada, tanto a nivel mundial como en Bulgaria, está creciendo a un ritmo significativamente mayor del previsto inicialmente. Aún más preocupante es el hecho de que al menos la mitad de las personas con diabetes desconocen que padecen esta enfermedad. En el caso de la prediabetes, la prevalencia es aún mayor, lo que la convierte en un grave problema de salud pública.
¿Quiénes son los grupos de riesgo y cuándo debemos hacernos la prueba?

El riesgo de desarrollar diabetes y otras enfermedades metabólicas aumenta con la edad. La Organización Mundial de la Salud ha definido desde hace tiempo criterios claros de detección para la detección temprana de personas con mayor riesgo. Los principales grupos incluyen personas con sobrepeso u obesidad, pacientes con enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, niveles bajos de colesterol HDL o niveles elevados de triglicéridos.
El grupo de riesgo también incluye a mujeres con síndrome de ovario poliquístico, diabetes gestacional o que han dado a luz a un feto con un peso superior a 4 kilogramos, así como a quienes toman medicamentos que aumentan la glucemia. Según los criterios de la OMS, todas las personas mayores de 35 años deben someterse a pruebas de detección, incluso sin síntomas. Si los resultados son normales, las pruebas deben repetirse al menos una vez cada tres años.
¿Se puede prevenir la diabetes?

El profesor Mitkov enfatiza que cuando hablamos de prevención, nos referimos a la diabetes tipo 2. A diferencia de la diabetes tipo 1, que requiere tratamiento obligatorio con insulina, la diabetes tipo 2 se puede prevenir en un gran porcentaje de los casos o, al menos, retrasar significativamente su evolución. En ciertas situaciones, incluso es posible lograr la remisión.
Esto es especialmente cierto para las personas con prediabetes, síndrome metabólico o antecedentes familiares de la enfermedad. El diagnóstico temprano y el inicio temprano del tratamiento adecuado son clave para prevenir complicaciones graves de la enfermedad.
Resistencia a la insulina: mitos y realidad
En los últimos años, el término "resistencia a la insulina" se ha popularizado enormemente, pero no toda la resistencia a la insulina es una enfermedad. También puede ser una condición fisiológica normal en ciertas etapas de la vida. El problema surge cuando la resistencia a la insulina fisiológica se vuelve patológica.
Aunque la resistencia a la insulina puede provocar numerosos trastornos metabólicos, el profesor Mitkov es categórico al afirmar que el principal culpable, en la mayoría de los casos, es nuestro estilo de vida. Es este el que provoca la aparición o el agravamiento de la resistencia patológica a la insulina.
El papel del estrés crónico

El estrés es un factor importante en el desarrollo de la resistencia a la insulina. Incluso Hans Selye, considerado el padre de la teoría del estrés, lo describió como una respuesta inespecífica del organismo a diversos estímulos. Independientemente del tipo de factor estresante, el organismo activa mecanismos de adaptación similares, incluida la resistencia a la insulina.
En el estrés agudo, esta respuesta es fisiológica y temporal. Tras el evento estresante, la sensibilidad a la insulina se restablece. Sin embargo, cuando el estrés se vuelve crónico, se produce una transición a la resistencia patológica a la insulina, acompañada de consecuencias metabólicas adversas.
¿Cómo podemos protegernos de la resistencia a la insulina?
Actualmente no existen medicamentos específicamente aprobados para el tratamiento de la resistencia a la insulina aislada. El tratamiento se dirige a los casos en que esta forma parte de una enfermedad metabólica clínicamente significativa o la provoca. El profesor Mitkov se opone categóricamente a las pruebas y terapias autoprescritas, ya que a menudo dan lugar a interpretaciones erróneas y a la administración de medicamentos innecesarios.
Lo que cada persona puede y debe hacer por sí misma es trabajar en los factores de riesgo modificables. Bajar de peso es crucial; incluso una pérdida del 5 al 7 % puede mejorar significativamente la sensibilidad a la insulina. La actividad física regular, adaptada a las capacidades individuales, también es clave: desde actividades de intensidad moderada como caminar a paso ligero, montar en bicicleta y nadar, hasta entrenamiento aeróbico y de fuerza más intenso, durante al menos 30 minutos al día, cinco días a la semana.
La nutrición debe ser equilibrada y baja en calorías, como lo demuestra la dieta mediterránea. Se recomienda limitar los carbohidratos refinados, aumentar la ingesta de fibra, optimizar el sueño y gestionar eficazmente el estrés.
Según el profesor Mitkov, son precisamente estos cambios de estilo de vida aparentemente simples, pero implementados de manera consistente, los que constituyen el medio más poderoso para prevenir los trastornos metabólicos y sus complicaciones.
Editora Ina Dimitrova

